Archivos de etiquetas: prejuicios lingüísticos

Zaragoza recoge el testigo

Tal y como ya anuncié en un post anterior, del 21 al 23 de junio se celebró en Valladolid el IX Congreso del Área de Lingüística General. Fueron tres días intensos, de convivencia y de discusión científica que, como siempre, sirven de aliciente para seguir investigando y trabajando.

Para la memoria quedan muchos buenos momentos, de los que personalmente destaco tres: la estupenda y sugerente charla de Victoria Escandell sobre los evidenciales; las palabras de Juan Carlos Moreno, reivindicando el estudio de las lenguas de signos y las de Carmen Junyent, reflexionando sobre si en el siglo XXI realmente hemos superado o no los tópicos y prejuicios del XIX.

Quiero desde aquí dar las gracias a los anfitriones por su buen hacer y aprovecho la ocasión para anunciar que Zaragoza recoge el testigo y se pone ya a trabajar en el próximo Congreso de Lingüística General (el décimo), que tendrá lugar durante la primavera de 2012.

Miquel Siguan y la defensa de las lenguas minoritarias

Todavía con los ecos del curso de Lenguas en Peligro de Extinción y Procesos de Revitalización Lingüística, nos llega la noticia del fallecimiento del psicólogo y lingüista Miquel Siguan.

Entre las obras más interesantes de este autor (desde el punto de vista lingüístico), podemos destacar España Plurilingüe (1992), La Europa de las Lenguas (1996), o, más recientemente, Bilingüismo y Lenguas en Contacto (2001). No obstante, en el siguiente enlace encontraréis una lista más extensa de su prolífica obra.

Muchos son los medios que se han hecho eco de esta pérdida. Como muestra, os añado los siguientes recortes de prensa:

Miquel Siguan, personalidad científica clave durante los primeros años de la Transición, trajo del Quebec el modelo de inmersión lingüística que se acabaría aplicando en el sistema escolar catalán. Fue creador de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona (UB), doctor honoris causa por la universidad Autónoma de Barcelona y las universidades de Ginebra, País Vasco y Sevilla, y autor de una treintena de obras, muchas de éstas traducidas a diversos idiomas (La Vanguardia, 09/05/2010)

De sus obras, una de las más influyentes y debatidas fue España plurilingüe. En ella, a partir de los trabajos sobre psicolingüística realizados a lo largo de su vida universitaria, reflexionaba sobre la convivencia del castellano y el catalán en Cataluña y de las diversas lenguas peninsulares en el conjunto de España. Y acababa con un canto a la pluralidad. Especialmente la lingüística. Para Siguán, una lengua con pocos hablantes (siempre en términos relativos) tiene perfecto derecho a existir, pero no debe perder de vista que no siempre eso es lo mejor para los ciudadanos. Como ejemplo señalaba países como Holanda y Dinamarca, que habían apostado claramente por dotar a sus nacionales de más de un idioma. En realidad, sostenía en esa obra, la afirmación de la identidad entre nación e idioma no se sostiene, aunque se trate de un prejuicio romántico con abundantes defensores. Pero eso, sostenía, no debe llevar al abandono de las lenguas minoritarias en beneficio de las que tengan mayor presencia mundial. Por ejemplo, defendía que en la multilingüe Unión Europea habría que evitar que el inglés se convirtiera en la segunda lengua de todos. Y no dejaba de mostrar su perplejidad ante el hecho de que, frente a esa tendencia, la voz principal fuera la de Francia, cuya política interior es abiertamente contraria al pluralismo lingüístico. España, afirmaba, a trancas y barrancas ha terminado por espolear la pluralidad incluso en territorios gobernados por la derecha españolista (caso de la Galicia del PP) lo que haría que pudiera defender la pluralidad en la UE con muchos más argumentos (El País, 10/05/2010)

Con la libertad que da la edad, el profesor, de 92 años, no dejó de opinar hasta el final sobre la actualidad: acababa de publicar un libro, llevaba adelante un blog y se le podía encontrar en otros formatos, como el de la entrevista.

Lamentamos la pérdida y nos comprometemos a no olvidar su legado. Una vida dedicada al amor por las lenguas y el trabajo científico (especialmente en el ámbito de la psicolingüística).

El Curso de Lenguas en Peligro llegó a su fin

Ayer jueves a las ocho de la tarde finalizó el curso de Lenguas en Peligro y Procesos de Revitalización Lingüística que hemos organizado dentro del Seminario de ZL. Personalmente tengo que decir que, durante este mes largo que ha durado, he aprendido mucho y he disfrutado más. También he conocido a gente muy interesante.

Quiero agradecer públicamente a Alberto Hijazo por la brillante iniciativa que tuvo y tanto a él como a Iraide Ibarretxe por todo el trabajo de coordinación que han realizado y que ha hecho posible que el curso saliera adelante. Agradezco también a todos los profesores que generosamente aceptaron participar en esta iniciativa, sin recibir por ello (tengo que decirlo) más que nuestra gratitud.

Gracias también a todos los que habéis participado activamente en el curso. Algunos de vosotros haciendo kilómetros para poder estar con nosotros, o haciendo cabriolas para poder acoplar las sesiones a vuestro ajetreado horario. Y la mayoría sin perderos una sola de las sesiones.

Ha sido un verdadero placer.

Prejuicios lingüísticos

Si algo está presente en el curso de lenguas en peligro y procesos de revitalización lingüística que estamos siguiendo desde hace ya casi un mes, es la gran cantidad de prejuicios lingüísticos que tenemos todos. Incluidos, desgraciadamente, en ocasiones los propios lingüistas. No puedo resolver en un único post todos los prejuicios que tenemos, ni siquiera todos los que hemos ido comentando en el curso. Me quedo sólo con tres, y tal vez otro día retome este asunto y hablemos de algún otro:

1. La variedad lingüística es algo negativo; sería más interesante (más económico) hablar una única lengua.

Esto es absolutamente falso. La diversidad cultural, en principio, es fuente de riqueza. Por poner un ejemplo, gracias a que existen distintas lenguas podemos entender mejor la facultad del lenguaje y, por tanto, nuestra mente y nuestra propia especie.

2. Tal y como están las cosas, vamos a hablar una única lengua en el futuro

También es falso. La variedad es consustancial con las lenguas. Hoy están desapareciendo lenguas, pero también se están creando nuevas variedades. Si por alguna causa externa un día habláramos sólo una lengua, esta realidad sería absolutamente pasajera, pues después de un tiempo esta única lengua se habría fragmentado en varias.

3. Hay lenguas y variedades mejores / peores que otras, más ricas / pobres o más fáciles / más difíciles que otras.

En una entrada anterior, ya mencioné este último  prejuicio y os recomendé entonces el libro del profesor Moreno Cabrera sobre la igualdad y dignidad de todas las lenguas. En esta ocasión, os añado un video que está colgado en You Tube.

Treinta y nueve minutos y medio sin desperdicio.

La denominada “lengua estándar”

El 25 de febrero hacía una temperatura buenísima en la calle. Dentro de la Sala de Juntas, calor. La profesora Martín Zorraquino llegó puntual a su cita, con un montón de fotocopias bajo el brazo que Alberto y yo nos apresuramos a repartir (coge una si quieres), mientras el dr. Val presentaba a nuestra invitada. Los que han sido alumnos de Maria Antonia entenderán bien el valor de ese momento. Anticipaba una charla exquisita, llena de información y de sentido del humor. Y, tras la ponencia, como siempre, el turno de preguntas. Creo que después de mucho discutir, me quedo con lo siguiente:

La denominada “lengua estándar” no es sino una variedad de una lengua natural. Ceñirnos a ella nos permite tener una mejor valoración social en determinados ámbitos y en general es útil para la intercomunicación entre los hablantes de las distintas variedades. Ahora bien, la lengua estándar es una variedad más, ni mejor ni peor en naturaleza que las demás. Quiero decir con esto que el que hable la denominada variedad estándar no utiliza una mejor herramienta para hacer circular su pensamiento. Utiliza exactamente la misma herramienta que el resto (su facultad del lenguaje). Así, del mismo modo que advertimos la igualdad en complejidad entre todas las lenguas humanas, advertimos la igualdad en complejidad entre todas las variedades de una lengua. Para los que todavía piensen que hay lenguas y variedades “mejores”, “más adaptadas” o “más adecuadas” que otras, les recomiendo leer el libro de Juan Carlos Moreno Cabrera, La dignidad e igualdad de las lenguas (mira aquí el índice). En general, no se trata más que de recordar, una vez más, la denominada “Hipótesis de la Uniformidad de las Lenguas” (ampliada a las variedades de las lenguas), tal y como nos la explica José Luis Mendívil en su artículo “El cambio lingüístico, la evolución del lenguaje y la hipótesis de la uniformidad de las lenguas“.

Por otra parte, no debemos olvidar que en determinados ámbitos, hablar la lengua estándar puede separar más que acercar, y puede ser una marca de desprestigio más que de prestigio. Y es que, en definitiva, las razones por las que algo acerca o distancia, o por las que algo hace más atractivo o menos a los demás son aleatorias, y dependen de factores múltiples, como el contexto de enunciación, la necesidad de sentirse reconocido y valorado o, simplemente, la moda.

En definitiva, me atrevo a aconsejar que se conozca la norma estándar, porque reconozco que es muy útil en muchos contextos, pero no porque sea superior a las demás. De hecho, en aquellos contextos en los que no sea útil, en las situaciones en las que la norma estándar no sea una buena herramienta de acercamiento entre las gentes, me atrevo a aconsejar que se elija otra modalidad (salvo si se es docente, claro, pues ahí la utilidad ha de ser más a largo plazo que a corto). Otro asunto distinto, y que en ocasiones se confunde con hablar la lengua estándar, es el conocimiento profundo de nuestra lengua. No revelo ningún secreto si afirmo que este conocimiento es crucial para la reflexión, pues tal y como tenemos diseñado nuestro cerebro, cuanto más puntillosos seamos en nuestro conocimiento de las palabras de una lengua, mejor podremos categorizar (y así conocer) el mundo de ahí fuera. Conozcamos en profundidad las lenguas y elijamos la variedad más adecuada para cada contexto.