La naturaleza y los límites de una gramática normativa. Tomando decisiones.


El pasado 22 de marzo, ZL acogió con placer a José María Brucart, de la Universidad Autónoma de Barcelona, que nos habló de Norma Lingüística y Gramática. Como esperábamos todos los que le conocemos, de un modo absolutamente ameno (el tiempo voló y sin darnos cuenta ya había pasado una hora), nos proporcionó un conjunto de reflexiones muy interesantes sobre la relación que se establece entre estudio gramatical y prescripción lingüística.

En primer lugar, se ha de entender cuál es el punto de partida de una gramática normativa: para que exista, para que tenga una razón de ser, se ha de partir de una variedad de uso real y, ante dicha variedad, dar un criterio coherente que permita elegir uno (o más) usos sobre el resto. Este punto de partida conlleva varias consecuencias: por un lado, que no se puede hacer gramática normativa sin hacer previamente una gramática descriptiva de la variación. Obviamente, una gramática normativa no puede ser un estudio dialectal completo, pero no es menos obvio que sin un trabajo descriptivo de lo que existe, no se puede entender el consejo en la elección. Por otro lado, se infiere de este punto de partida que la gramática normativa no se va a ocupar de aquellos aspectos en los que no exista variación. Todos los problemas que nos mantienen ocupados a los lingüistas (del tipo de “por qué nadie dice determinada secuencia”) es algo ajeno a una gramática normativa. Por último, la Gramática Normativa ha de explicitar cuál es el criterio por el que elige unos usos frente a otros. En ocasiones serán motivos históricos, en otros, motivos gramaticales (unos usos son más fácilmente explicables desde el punto de vista del análisis teórico que otros) y otras veces, motivos estadísticos, de mayor frecuencia de uso.

Si uno entiende bien estos tres aspectos de una gramática normativa: que es posterior a un estudio descriptivo, que sólo le interesa elegir entre la variación y que no existe un único criterio para dicha elección, podrá comprender mejor la obra de la Real Academia Española que acaba de salir. Una obra que ha elegido, pese a las dificultades, presentar una norma policéntrica en la que varias de las soluciones parecen adecuadas y donde en ocasiones no se trata tanto de prescribir como de aconsejar.

Una charla, en definitiva, muy interesante, la que tuvimos la suerte de escuchar, y que, como todas las buenas conferencias, promueve la reflexión y la superación de prejuicios y falsas creencias. Con la generosidad que le caracteriza, nos ha cedido el power point con la que seguimos su ponencia. Podéis acceder a él aquí. Gracias, Dr. Brucart, por ayudarnos a reflexionar, más allá de los conocidos y abundantes lugares comunes sobre la norma.

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Una respuesta

  1. José Luis Mendívil |Responder

    Me encantó la charla y no voy a abundar más en ello, pero aprovecho para felicitar a Mamen por su excelente reseña, una ayuda estupenda para valorar la sesión, no solo para los que no estuvieron, sino incluso para los que tuvimos ese privilegio.

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