Saludos con un archivo


Hola a todos,

Aprovecho mi nueva adición (interprétese el posesivo con lectura de tema) al grupo dejando aquí el handout de mi presentación (ahora, el posesivo va con lectura de agente) Palabras, fases y dominios morfológicos-sylex 2010. Cualquier comentario, observación o insulto será bienvenido. Un saludo a todos

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12 comentarios

  1. Jose Luis Mendívil |Responder

    Bienvenido y muchas gracias (you’re wellcome bis) por postear. Abro fuego con el abstract, aprovechando que estuve en tu charla: ¿qué pasa con las lenguas en las que no hay concordancia? ¿No tienen palabras? 🙂

  2. Pues lo estuve pensando en el avión. La idea que creo que se puede defender es que, sintácticamente, todas las lenguas tienen concordancia y el problema es si esa concordancia la materializan con un elemento léxico o no. Lo que dije a tu pregunta (que no hay más concordancia que la que se ve) era una respuesta al español más que a toda la tipología. La respuesta que doy después de pensarlo es que en una lengua como el español, donde la concordancia se manifiesta con piezas específicas, no hay más concordancia que la que se ve. En cambio, en una lengua como el chino o el inglés, donde la concordancia no se ve o se ve poco, hay que determinar por procedimientos sintácticos (relaciones a distancia, dependencias locales, cosas que se dejan detrás cuando se hace elipsis, etc.) en qué casos hay concordancia. Como soy un poco lexicalista, mi sintaxis tiene rasgos y -aún más- matrices de rasgos, por lo que no hay problema en decir que en su sintaxis toda lengua tiene concordancia (y otras cosas, como movimiento).

  3. Hola, hola:

    Lexicalista tú, “morfologista” yo. Cojo el ascua y la arrimo a mi sardina (¿churras y merinas a veces se juntan?).

    Dices tú: “… sintácticamente, todas las lenguas tienen concordancia y el problema es si esa concordancia la materializan con un elemento léxico o no.”

    Pues (y viene ahora la merina), pregunto yo: ¿con parejo derecho puedo decir que todas las formas verbales del español -y no solo ellas- tienen vocal temática “y el problema es si esa vocal temática la materializan con un elemento morfológico o no”?

    Razón de sacar a pasear a las merinas en esta discusión: sé que a Antonio Fábregas le interesan también los balidos de las vocales temáticas.

  4. Pues dice usted bien; la posibilidad de que haya vocal temática en todos los verbos (y desinencia en todos los nombres) es lógicamente posible. ¿Por qué digo que ‘ser’ no la tiene? No es por sus propiedades morfofonológicas, porque eso -como ya dices- es contradecirme, sino por sus propiedades sintácticas. Si la vocal temática convierte a algo en un verbo, y los verbos se caracterizan por introducir estructura argumental (simplificando dos o tres pasos intermedios), entonces la vocal temática es responsable de la existencia de estructura argumental. Como el verbo ‘ser’ no toma EA (pero ‘estar’ sí; por ejemplo, introduce un locativo obligatorio en muchas construcciones), la falta de vocal temática tiene un reflejo en la sintaxis. Lo que es netamente morfofonológico de las vocales temáticas, y ya me gustaría a mí poder decir otra cosa, es la distribución de a, e, i. O sea, que no niego que la vocal temática tenga una parte puramente morfológica, pero también tiene un reflejo sintáctico y es justo eso lo que le falta al verbo ‘ser’. O eso diría yo.

  5. José Luis Mendívil |Responder

    Me meto donde no me llaman y confieso que nunca en mi vida he pensado más de diez minutos seguidos en la vocal temática (y así sigo). Me atrae mucho la idea de que la VT sea un categorizador visible y es ‘acongojante’ que precisamente ‘ser’ en español carezca de ella. Mi pregunta a los morfólogos es: ¿es eso constante en otras lenguas, especialmente las no románicas? Yo me había quedado prendado de la caracterización de los verbos de Baker (quien estipula que lo que hace verbo a un verbo es que introduce un especificador). ¿Sería en tu opinión -Antonio- la VT la categoría funcional que introduce un especificador?

  6. Tampoco es que tenga la respuesta, pero en los datos lo que veo es esto: hay casos en que ser verbo y tener vocal temática no van juntos. La vocal temática aparece con algunos derivados sin que haya verbo (intencionado, leñador, palatable…); antes de que David me riña, casi todos los morfólogos dirían que estas cosas están heredadas de otra lengua donde sí había verbo o tomadas del latín, por lo mismo. Yo creo que hay que integrarlos en el sistema, y entonces lo que sale es que a la VT le importa más introducir estructura argumental que convertir algo en un verbo. Yo lo que diría es que la vocal temática te da una estructura en la que colgar los argumentos; como se ve en los casos que acabo de poner, eso va a ser independiente de que la estructura termine siendo (o empiece siendo) un verbo. Si Baker quiere decir que la v pequeña siempre convierte algo en un verbo, entonces supongo que no quiero decir que la VT sea la v pequeña y diría que es una proyección más parecida a la que mete los aplicativos, etc. Pero en ese punto haría falta tener una explicación estupenda de la diferencia entre a, e, i, y en eso ya se han abierto el cráneo (de pensar y del tortazo) unos cuantos en el intento.

  7. José Luis Mendívil |Responder

    No acabo de ver por qué te torturas con la diferencia entre a-e-i como vocales temáticas en relación con atribuir a la VT la capacidad de introducir argumentos (o más bien a estipular que la VT realiza esa categoría, sea aplicativa o lo que sea). La motivación de que haya diferentes vocales temáticas es puramente histórica: si tuvo sentido en el pasado prelatino o simplemente es resultado de que el protoindoeuropeo tenía diversos estratos léxicos con diversas vocales temáticas es irrelevante para atribuirle una función sincrónica, ¿no?

  8. Ya, pero es que hay relaciones raras entre ellas que indican que los hablantes no aprenden la vocal temática de memoria siempre y a veces la cambian. Por ejemplo, están las cosas del tipo de ‘graznido’, ‘chillido’, ‘berrido’, etc., que vienen todas de verbos de la primera y meten una /i/; son todos verbos de emisión, lo cual da sospechas de que hay alguna generalización. Y luego, la otra cosa es que históricamente había cierta tendencia a que las en /i/ fueran incoativas y las en /a/, causativas; en una de esas todo esto está fosilizado, pero ningún análisis sintáctico va a ser convincente si no se puede explicar al menos cómo se relacionan unas con otras. ¿Verdad, David?

  9. No descubro nada nuevo si apunto que nuestra compañera de RETEM, Irene Gil Laforga, le metió el diente a uno de estos asuntos en el 36 Simposio de la SEL (diciembre de 2006): “Sobre la creación de nombres de emisión de sonido y su tratamiento lexicográfico”, donde abordaba el estudio de los nombres deverbales en –(i)do.

    Copio ahora de la web (por lo que espero que Irene no me lleve a los tribunales por uso indebido; ¡oh, perdón Irene)!:

    “En concreto, nos centramos en los sustantivos del español que proceden de la clase
    semántica de los verbos de emisión de sonido del tipo crujido, mugido o chillido.

    1. La creación de nombres formalmente idénticos al participio es un proceso común en español, según se ha puesto de manifiesto en numerosos estudios sobre el tema. En ellos, se destaca la controversia teórica que suscita el hecho de
    que un afijo, en principio flexivo, como es el morfema de participio, cambie la categoría de la base: de verbo a adjetivo o a nombre. Las principales propuestas explican este hecho, bien como un proceso de conversión categorial, en que el cambio de categoría carece de manifestación formal, y es posterior al proceso de
    afijación; bien, como un caso de homonimia, por el cual, un mismo afijo –(i)do, es la realización fonológica de diferentes procesos (derivativos y flexivos).
    Cualquiera de estas explicaciones sería válida, en principio, para casos como el de mugido, ya que se trata de un verbo de la tercera conjugación, en el que la forma de participio y la del denominal correspondiente son homónimas. Sin
    embargo, las mismas explicaciones no se podrían aplicar a otros nombres de emisión de sonido como aullido, sonido o bramido. La base verbal de estas formaciones pertenece a la primera conjugación, y mantiene la vocal temática a
    en su forma participial (aullado).

    2. Asumiendo una teoría isomórfica para la formación de palabras, el paralelismo
    semántico y formal de estas estructuras responde necesariamente a un mismo proceso. Sin embargo, en una hipótesis no separacionista se pueden adoptar, al menos, dos puntos de vista: una perspectiva sintactista, por la que las palabras se forman partiendo de una estructura interna básicamente sintáctica que define las
    relaciones entre sus constituyentes y que determina sus propiedades semánticas
    (Hale & Keyser 2002, recogido por Fábregas y Varela 2006); o una perspectiva paradigmática, en la que la formación de palabras consiste en un grupo de procesos con la misma contribución semántica y la misma categoría en la base y
    en la palabra derivada (Booij, G., en prensa).
    En este trabajo, estudiamos el alcance de una y otra propuesta, y vemos cuál de las dos perspectivas resulta más explicativa para los datos que son objeto de estudio. Comprobamos, además, si, efectivamente, podemos hablar de una (sub)clase de verbos de emisión de sonido […]”

    Y hasta aquí puedo leer…

  10. José Luis Mendívil |Responder

    Todo eso está muy bien, pero a riesgo de parecer simplista, diría que la -i- esa no es temática, puesto que no se trata de participios, sino de derivados nominales que se han formado con un nuevo afijo procedente del reanálisis (analógico) de antiguos participios de la tercera. Soy un carca, pero eso me convence.

  11. Cómo sois, poner esto cuando estoy a punto de pillar un barco y no puedo responder. Pensaré, mecido por las olas, y a la vuelta el domingo os digo lo que se me haya ocurrido.

  12. Ok, vamos a ver los hechos sobre el -ido y el -ado en las nominalizaciones:

    a) Muchas que vienen de verbos significan la acción de X sin cambiar la vocal temática (lavado, etc.). Esto me parece productivo.
    b) Otras hacen nombres de evento (=pueden ir como sujeto de ‘tener lugar’) sin venir de bases verbales, como ‘tontada’. La vocal temática es, en estos casos, siempre /a/, que es la no marcada para los verbos, por ejemplo, porque es la que se usa en los neologismos tomados del inglés.
    c) Unas pocas hacen nombre de evento en -do, pero cambian la vocal temática. esto no es productivo y se restringe a cierto tipo de verbo.

    Las opciones son dos, a ojo. La primera es que haya una especie de lexical learning y niños y adultos memoricen esta marca especial y la extiendan a los verbos parecidos semánticamente, salvo que haya bloqueo morfológico; como quien aprende que todos los nombres de frutos son femeninos y los de árboles femeninos cuando hay alternancia entre -o y -a. La segunda opción es que haya alguna rareza en la estructura sintáctica de estos verbos y la vocal temática cambie porque marca un cambio de estructura. Algo, por ejemplo, del estilo de que estos verbos nunca tienen un resultado en su estructura eventiva y para que el nombre de evento también pueda expresar al objeto resultado necesitan cambiar alguna cosa, y la marquen con la vocal temática. A brocha gorda, claro.

    Pero en los dos casos, tenemos el mismo problema. En el caso a), aprendizaje léxico, se ha formado una sistematicidad semántica sin reflejo en la estructura, y el valor de la vocal temática entonces tiene que considerarse no estructural. En el caso b), estructura, los cambios de vocal temática expresan cambios en la estructura sintáctica. Sea como sea, hay que dar cuenta de la distribución de valores.

    La opción que podría evitar hablar de los valores, creo, es la que use la hipótesis de la separación y diga que es un solo valor, la distinción es entre tres alomorfos, y cada verbo selecciona un distinto alomorfo, admitiendo que el contexto pueda cambiar el alomorfo por motivos idiosincrásicos. O sea, lo que dice José Luis: historia, idiosincrasia y nada que decir en la morfología sincrónica.

    Y lo último que se me ocurre es que no creo que las formaciones en -ido sean homófonas con los participios. Ni esas, ni las de -ado; si lo fueran, no esperaríamos a) que los participios irregulares sigan dando sustantivos iguales al participio (escrito, roto) y b) que hubiera algún nombre en -ido sin verbo en su base.

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